El antes, el ahora, ¿y el después?
25 feb 06El día 25 de febrero un sector de las víctimas del terrorismo se manifestará por las calles de Madrid bajo el lema “Por ellos. Por todos. En mi nombre ¡NO!”, expresando su rotundo rechazo a un “hipotético” diálogo del Gobierno con ETA si ésta abandona, previamente, las armas de manera definitiva. Otro sector de las víctimas del terrorismo no acudirán a dicha manifestación tras dejar constancia públicamente, a través de un manifiesto, su total apoyo a la política antiterrorista del Gobierno expresando un “sí en mi nombre” al diálogo con la banda terrorista.
Quisiera recordar lo sucedido hace casi siete años, entre septiembre de 1998 y noviembre de 1999: en dicho período ETA declaró una tregua que fue aprovechada por el Gobierno de Aznar para intentar negociar el fin de la violencia terrorista.
16 de septiembre de 1998: ETA comunica que dos días después entrará en vigor una “tregua indefinida y sin condiciones”.
17 de septiembre de 1998: el Presidente del Gobierno, José María Aznar, ofrece flexibilidad a ETA si ésta demuestra que quiere la paz.
18 de septiembre de 1998: entra en vigor la previamente anunciada tregua de ETA.
21 de septiembre de 1998: el Presidente del Gobierno comienza una ronda de consultas con los demás líderes políticos, ronda que es iniciada por el PSOE. Este grupo pide un gesto hacia los presos.
27 de septiembre de 1998: Aznar ofrece “generosidad en el camino” y solicita lealtad a nuestra Carta Magna y al Estatuto.
2 de octubre de 1.998: el presidente Aznar anuncia su disposición a poner en marcha el proceso de paz “si ETA acredita de forma inequívoca que su abandono de la violencia tiene carácter definitivo”. En su primera fase, el proceso de paz contempla la flexibilización de la política penitenciaria: acercamiento de los presos a cárceles vascas, concesión de terceros grados e indultos.
Aznar está dispuesto a la apertura:
a) de un proceso de reinserción de los presos y exiliados de ETA;
b) de un diálogo entre los poderes competentes del Estado y quienes abandonen la violencia (diálogo separado del que mantengan las fuerzas políticas).
Todo ello se encontraba recogido en el Pacto de Ajuria Enea (puntos 9, 10 y 12).
15 de octubre de 1998: 5 presos etarras se benefician de la flexibilización de la política penitenciaria: cuatro de ellos son acercados a cárceles de Euskadi; al quinto se le concede el tercer grado penitenciario.
3 de noviembre de 1998: José María Aznar autoriza conversaciones con la banda terrorista. La prensa se hace eco y entre los titulares del diario ABC de aquellas fechas se incluye el siguiente: "el proceso no incluye la entrega de armas, pero sí el respeto a las vías democráticas". (ABC)
4 de noviembre de 1998: el Mundo calificaba de “otro valiente paso hacia la paz” lo que entonces estaba ocurriendo. A continuación añadía: "¿Cómo? ¿Entre quienes? Cuándo? ¿Dónde?", "El Gobierno no quiere entrar en detalles, y se entiende". (El Mundo).
Ese mismo día, en el diario ABC: "Horizonte de esperanza", "procuraremos no perjudicar el proceso, mediante un muy prudente y sereno ejercicio de nuestro derecho a informar y opinar. Nunca pondremos en riesgo la posibilidad cierta de un País Vasco libre y en paz a cambio de la satisfacción efímera de una portada de tan seguro como fácil impacto" (editorial de ABC).
"El PSOE no cuestiona la iniciativa de fondo, pero reprocha a Aznar que no le consultara".
Éstas eran las palabras de Enrique Múgica en el año 1998: "Abrir contactos era lo que había que hacer porque así lo establece el punto 10 del pacto de Ajuria Enea". (ABC).
También se acudió al simil IRA-ETA: "El diálogo irlandés un espejo para España" (ABC).
5 de noviembre de 1998: el vicepresidente primero del Gobierno, Álvarez Cascos, pide a ETA que designe a sus interlocutores para que puedan iniciarse las conversaciones. Aznar declara estar dispuesto "al perdón y la generosidad" si ETA renuncia definitivamente a las armas.
11 de noviembre de 1998: se aprueba, por unanimidad, un texto en el Congreso mediante el cual se solicita al Gobierno de nuestro país que flexibilice su política penitenciaria.
18 de noviembre de 1998: el Gobierno Aznar acerca a la península a 21 presos que cumplen condena en las Islas, Ceuta y Melilla. (Y van 25).
21 de diciembre de 1998: por motivos de salud, el preso más antiguo de ETA sale en libertad.
5 de febrero de 1999: se produce otro acercamiento de un preso etarra (26).
25 de febrero de 1999: ETA anuncia una prórroga de la “tregua”, (que no abandono definitivo de las armas) motivada por “los pasos dados en el proceso de construcción nacional, el clima de esperanza y el avance que se producirá en los meses venideros”.
19 de marzo de 1999: acercamiento de otro preso de ETA (27).
31 de marzo de 1999: se anuncia el acercamiento de tres presos más (30).
7 de mayo de 1999: el Gobierno establece que podrán volver a España 304 personas vinculadas con la banda terrorista.
19 de mayo de 1999: Suiza se convierte en el escenario de reunión entre representantes del Gobierno Aznar y representantes de ETA.
2 de junio de 1999: el señor Mayor Oreja confirma que han comenzado las conversaciones con la banda terrorista.
7 de junio de 1999: la confirmación llega de boca del Presidente Aznar.
8 de junio de 1999: ETA confirma las palabras de Mayor Oreja y Aznar.
Julio de 1999: se produce un hecho que, de producirse hoy, provocaría una auténtica convulsión política y social: el Tribunal Constitucional anula una sentencia que condenaba a 7 años de cárcel a la antigua mesa nacional de HB.
25 de agosto de 1999: Aznar revela que ETA ha roto el diálogo con Moncloa de manera unilateral.
26 de agosto de 1999: la banda terrorista anuncia la suspensión de contactos con el Gobierno.
7 de septiembre de 1999: roto el diálogo se produce el acercamiento de 105 presos etarras a Euskadi. A otros cinco presos se les concede el tercer grado penitenciario.
28 de noviembre de 1999: ETA anuncia el final de la tregua.
Todos sabemos lo que está ocurriendo hoy ante lo que solo es una hipótesis, puesto que nadie ha podido demostrar algo que día tras día es negado por el Gobierno socialista: que se estén manteniendo conversaciones con ETA. Todos conocemos que solo un partido político se opone a la política antiterrorista de Zapatero. Todos somos testigos de la división existente en la sociedad a la hora de abordar esta cuestión. Pero, ¿por qué sucede esto hoy y no sucedió lo mismo durante la tregua del 98-99?. Porque hoy es el PP quien está en la oposición y no el PSOE, porque hoy el PP no quiere dar la oportunidad al PSOE de intentar lo que ellos intentaron en el pasado, porque el PP no actúa por responsabilidad política sino por intereses electorales de la más baja calaña.
Si la postura actual del Partido Popular sorprende, más sorpresa despierta la actitud de la AVT:
- cuando ni siquiera ha habido conversaciones con ETA, Zapatero ha sido acusado de traicionar a los muertos: Aznar jamás recibió una sola crítica por sus palabras de “generosidad”, “flexibilidad”, “negociación” o “proceso de paz”;
- cuando ni siquiera ha habido acercamiento de presos, ni indultos, ni anulaciones de sentencias, ni concesiones de tercer grado penitenciario, Zapatero es acusado de pagar un precio político: Aznar nunca recibió una sola acusación de claudicación o rendición a las exigencias etarras;
- cuando ni siquiera ha habido un comunicado que declare, ya no un abandono definitivo de las armas sino, una tregua, un sector de las víctimas del terrorismo salen a la calle apoyados por el Partido Popular para manifestarse en contra de la política antiterrorista del Gobierno libremente elegido en las urnas, un Gobierno que solicitó el permiso del Congreso para iniciar un diálogo con la banda terrorista en el supuesto de que ésta abandone definitivamente las armas: Aznar inició dichas conversaciones cuando se declaró la tregua (no un abandono definitivo de las armas) y no pidió permiso a nadie para hacerlo; ninguna víctima del terrorismo salió a la calle para manifestarse contra la política antiterrorista del Gobierno Popular, como tampoco ningún partido político reprochó, recriminó o utilizó dicha política como arma de confrontación: todos los partidos supieron actuar con responsabilidad.
Las opiniones e informaciones vertidas por ciertos medios de comunicación, como por ejemplo El Mundo, resultan sangrantes, máxime cuando las hemerotecas nos muestran el partidismo del que hacen gala: donde dije digo, digo Diego; cuando antes se apoyaba la negociación y el diálogo, ahora se califica a éste de traición a las víctimas y de rendición del Estado de Derecho; cuando antes se respondía "el Gobierno no quiere entrar en detalles, y se entiende" a las preguntas de "¿Cómo? ¿Entre quiénes? Cuándo? ¿Dónde?", hoy se hace todo lo contrario cuando ni siquiera existe ese cómo, ni ese entre quiénes, ni ese cuándo, ni ese dónde. Demagogia pura y dura, falta de profesionalidad absoluta.
Me pregunto qué pasará si ETA declara un abandono definitivo de las armas: me pregunto si el Partido Popular entorpecerá el “proceso de paz” y si cierto sector de las víctimas comprenderá que el mejor homenaje que pueden recibir los que ya no están es, precisamente, que no haya más muertos por culpa de la violencia terrorista.