Todo o nada
22 mar 06El proyecto legislativo que aspira a convertirse en la norma institucional básica de Cataluña contó con el apoyo del 90% de su Parlamento. Tras remitirse al Congreso, tocaba votar en el mismo su tramitación en la Comisión Constitucional: todos los grupos parlamentarios votaron a favor menos el PP, aferrado al “no” desde que perdió las elecciones el 14 de marzo de 2004. Ahora el texto del Estatuto catalán ha sido aprobado en la Comisión Constitucional del Congreso: todos los partidos políticos votaron a favor del mismo, a excepción del PP, ERC y EA.
El camino ha estado plagado de obstáculos: el “no” del partido popular en el Parlament y en el Congreso de los Diputados vino acompañado de 500.000 euros para costear sus campañas antiestatut, la cuestionada recogida de firmas en las calles para solicitar un referéndum nacional, unas polémicas declaraciones por parte de un alto mando del ejército propias de países tercermundistas, posturas encontradas sobre el idioma, la financiación, la discusión sobre quién es y deja de ser nación, la presentación de un recurso de amparo, la elaboración de unos informes del CGPJ sobre el proyecto inicial y no sobre el que se acaba de aprobar, o la llamada al boicot a los productos catalanes con el consiguiente malestar de los empresarios por el fomento del anticatalanismo desde las filas populares y algún que otro medio de comunicación.
Dos partidos han marcado las posturas extremistas de la negociación de este texto estatutario: el partido popular, desde la extrema derecha nacionalista del Estado; esquerra republicana,desde la extrema izquierda nacionalista de Cataluña. Quién nos iba a decir que ambos partidos acabarían compartiendo un “no”, aunque por diferentes motivos, al Estatuto; quién iba a imaginar que ambos partidos llegarían al “no”, unos defendiendo el “nada” y otros exigiendo el “todo”.
Todo o nada: los hay que prefieren quedarse sin nada si no pueden tenerlo todo, los hay que prefieren perderlo todo y volver a no tener nada. Y en el camino, se olvidan de cuáles eran sus aspiraciones, de cuáles eran los objetivos: dotar a Cataluña de un Estatuto que recoja la realidad social y política del siglo XXI en el que vivimos, como ya lo ha hecho Valencia y lo harán otras Comunidades Autónomas. Pero ha quedado claro que para algunos la realidad del desarrollo del Estado autonómico les resulta inasumible, y para otros responder y asumir ese desarrollo les viene demasiado grande.