Unas 350.000 personas que confiaron sus ahorros a las empresas intervenidas por la Audiencia Nacional, por supuesta estafa a la Hacienda Pública, insolvencia punible, falsedad en documento privado y blanqueo de capitales, se preguntan qué va a pasar ahora con su dinero.
El 27 de marzo de 2003, en un foro de internet, un usuario del mismo planteaba lo siguiente:
“Hola amigos, veréis, tengo un pariente al que le gustaría invertir algo de dinero ahorrado para cobrar unas rentas trimestrales, por si se os ocurre, decir que no quiere fondos de inversión ni cosas a largo plazo, sino unas rentas que le complementen la pensión.
El caso es que los bancos o las aseguradoras como Mapfre ofrecen entre un 2 y 3% en la mayoría de los casos, dado los tipos de interés, pero no tengo ninguna duda en que no habría problema para recuperar el dinero o en que tienen un fondo de garantía suficiente.
Por otro lado, estas empresas ofrecen intereses superiores al 5%, con lo que las rentas prácticamente se duplican, pero claro, lo que realmente haces es comprar sellos y objetos coleccionables, que según ellos se revalorizan mucho más. El problema es que no me fío en el caso de que la oferte aumente demasiado y se reduzca la demanda, es decir, como si fuese una empresa de inversión piramidal, con los problemas que tuvieron… ¿Hay riesgo de que ocurra? ¿Podría perder la inversión? ¿O en cambio debería estar tranquilo y aprovechar que los intereses son mejores?
Agradezco enormemente cualquier tipo de opinión, cuanto más fundada mejor, claro.
Un saludo a todos”.
Este es solo uno de los muchos ejemplos que podemos encontrar en diferentes foros de internet, en los cuales varios usuarios preguntaban dónde podían invertir su dinero y obtener una alta rentabilidad en un corto plazo de tiempo, preguntas que obtenían diversas respuestas, desde los que animaban fervientemente a invertir en filatelia, naturaleza o arte, hasta los que advertían del gran peligro que suponía destinar sus ahorros a este tipo de inversiones exentas de garantías.
Las inversiones en bienes tangibles (los sellos, por ejemplo), eran desaconsejadas por la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) desde el año 1996 argumentando que “se ofrecían altas rentabilidades (entre el 6% y el 8%) pero la garantía de estas inversiones, lotes de sellos, que las entidades se comprometían a recomprar a un precio superior al invertido, a juicio de filatelias especializadas y según el valor de catálogo, de verse obligado a vender los sellos, el precio de mercado estaría en torno al 30% de la inversión inicial”. Así mismo, la OCU también denunció “la exigua regulación de este tipo de entidades reflejado en la disposición adicional de la Ley 35/2003 de instituciones de inversión colectiva, ya que no se garantizaba de forma eficaz la protección de los usuarios”, (desde el año 2003 estas inversiones no están cubiertas por los Fondos de Garantía y de Depósito) así como la “inexistencia de fondos de garantía para los inversores, equivalentes a los depósitos y valores, la exigencia de fondos propios suficientes o avales que aseguraran el cumplimiento de los compromisos”.
Muchas son las personas que deciden invertir sus ahorros para obtener algún tipo de rentabilidad y amplio es el abanico de posibilidades que nos ofrece el mercado para este fin: desde fondos de pensiones, bancos, aseguradoras, títulos valores… La cuestión es ¿cuánto estamos dispuestos a invertir?; ¿cuánta rentabilidad queremos obtener y en qué plazo?; ¿qué tipo de garantías respaldan nuestra inversión?; sin garantías, ¿estamos dispuestos a arriesgar?. Todo el mundo quiere obtener una alta rentabilidad por su dinero, y si ésta se produce en el menor tiempo posible, mejor que mejor pero, como dice el refrán, “nadie da duros a cuatro pesetas”: cuando esta situación se presenta ante nosotros debemos estar seguros de lo que vamos a hacer, dónde vamos a invertir nuestros euros, si no queremos preguntarnos, un día, dónde está nuestro dinero.
Muchas personas buscan asesoramiento a la hora de invertir sus ahorros, y muchas otras son animadas a invertir por los asesorados que han quedado complacidos. Algunos valoran, por encima de todo, la alta rentabilidad y el corto plazo antes que las garantías que pueden ofrecer este tipo de inversiones. El ahorrador es libre de invertir sus ahorros donde le plazca, pero también ha de ser responsable a la hora de afrontar los riesgos que dicha inversión pueda implicar, máxime cuando su inversión no está garantizada por la ley. El hecho de que nuestro ordenamiento no proteja estas inversiones no significa que sean ilícitas o delictivas: el delito lo comete quien estafa al Estado, quien falsea documentos, quien blanquea capitales, porque así lo dispone el código penal. Pero el perjuicio que se causa al ciudadano no es el mismo si estos delitos los comete un banco o una de las empresas que acaban de ser intervenidas. Es obligación del Gobierno modificar la ley para que los ciudadanos no se encuentren jurídicamente desprotegidos ante estas situaciones, aunque me pregunto si, con la nueva regulación, será posible seguir obteniendo altas rentabilidades a corto plazo invirtiendo en este tipo de productos.




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