Vamos a contar verdades...
9 jul 06El pacto por las libertades y contra el terrorismo establece que el gobierno será quien dirija la política antiterrorista, y que el partido de la oposición se compromete a apoyar al gobierno. ¿Quién ha incumplido el pacto?.
Si las cosas no han cambiado, la mitad de 100 son 50: sin embargo, Rajoy se adjudica, realizando unos curiosos cálculos matemáticos, la representación de la mitad de los españoles por haber obtenido, en las pasadas elecciones, el 37,71% de los votos. Si a esto añadimos que el 62,29% restante apoya el proceso de paz, ¿quién representa a la mayoría de los españoles?
En 1998 el PP se reunió, sin fotógrafos y a espaldas de la opinión pública, con Batasuna en Burgos y posteriormente con ETA en Zurich. No se exigió, para celebrar tales reuniones, ni abandono de las armas ni condena de la violencia: más bien se pagaron lo que hoy denominan “precios políticos”: acercamiento de presos, invitación a exiliados para regresar a España... Eso sí, por aquel entonces nadie cuestionó la política antiterrorista del gobierno, a pesar de que la kale borroka y las extorsiones seguían presentes y las últimas víctimas mortales se contaban recientes. Los demás partidos políticos supieron estar a la altura de las circunstancias y apoyaron al PP en su búsqueda de la paz. Hoy, los que recibieron el apoyo no solo lo retiran sino que dividen al pueblo en un tema tan delicado como es el terrorismo.
Para el PP, tres años sin muertos, la inexistencia de violencia callejera y el cese de las extorsiones no suponen nada: seguramente entiendan por buscar la paz embarcarse, por ejemplo, en una guerra alegando la existencia de unas armas de destrucción masiva que, a día de hoy, no solo no se han encontrado, sino que se ha admitido que nunca existieron. Lo sucedido en los últimos tres años es una realidad, no un invento para justificar un diálogo o una negociación. Si no quieren prestar su apoyo no lo hagan, pero asuman las consecuencias de sus actos y, sobre todo, no pongan más trabas a un proceso que de por sí ya es lo suficientemente complicado.