Publicidad:
La Coctelera

El precio de la mentira

15 sep 06

Los atentados del 11 de marzo cometidos en Madrid hace dos años y medio sirven, a algunos medios de comunicación, para realizar una campaña de acusaciones, calumnias y difamaciones de dimensiones incalculables. Con su dedo señalan a la policía, a la guardia civil, a las instancias judiciales y al partido socialista como autores de una conspiración cuyo único fin habría sido arrancar el poder al partido popular en una especie de “golpe de Estado”. Para ello van saltando de un argumento a otro cada vez que el anterior es desmontado: el último, las declaraciones del ex minero que proporcionó los explosivos a los terroristas para perpetrar la masacre.

Amparándose en sus derechos a la libertad de expresión e información, estos medios siguen realizando, a día de hoy, acusaciones muy graves que provocan, en el ciudadano, una desconfianza absoluta hacia el funcionamiento de los aparatos del Estado. Cada acusación realizada es rebatida por cartas e informes en los que no solo se muestra la indignación de los “acusados”, sino las pruebas que desmienten lo afirmado. Y a pesar de las pruebas concluyentes, los informes y las declaraciones, las injurias, las calumnias y las graves acusaciones no solo siguen produciéndose impunemente, sino que son aprovechadas y utilizadas por un sector de la clase política para desgastar al gobierno legítima y democráticamente elegido en las urnas.

Por encima de las investigaciones, las pruebas, los informes y el trabajo de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, está la palabra de una persona capaz de vender explosivos a cualquiera o decir lo que sea a cambio de dinero. Por encima de las pruebas obtenidas están las suposiciones y las elucubraciones. Por encima de la presunción de inocencia está la culpabilidad. Por encima de la verdad está la mentira. Por encima de los muertos, la moral, la dignidad y la justicia están los propios intereses. Por encima de la información veraz está la libertad de expresión prostituida. Ya no hay límites, todo vale, los valores y los principios de nuestra convivencia democrática se desmoronan. Qué fácil es y qué barato sale hacer daño a lo que tantos años ha costado conseguir.

-----------------------------------------------------

Información relacionada:

- - “Cada vez hay más indicios de que el 11 M se gestó en los aparatos del Estado”. Pedro J. Ramírez, 26 de agosto de 2005

- "Yo tengo la convicción moral de que los atentados del 11 de marzo de 2004 fueron el producto de una conspiración para echar al PP del poder. A quienes me preguntan (…) si creo a la izquierda española capaz de semejante barbaridad les contesto, sin dudarlo, que sí". Federico Quevedo

- "Lo que hemos dicho es que conviene investigar, porque hay muchísimos datos y hechos objetivos que demuestran que hay mucha vinculación entre etarras e islamistas". Jaime Ignacio del Burgo

- "Uno de los objetivos que deben tener las autoridades es seguir trabajando para que todos sepamos quiénes han sido porque todos queremos saber quiénes han sido". "De cara al futuro es muy importante, porque así evitaremos que se vuelva a repetir". Mariano Rajoy, 12 de marzo de 2006

- "Ya hemos vivido sucesos parecidos donde nadie daba crédito a que determinados supuestos se pudieran confirmar, pero se confirmaron". "También nos aconsejaron en otras épocas que miráramos hacia otro lado porque eran aberraciones. Pero las aberraciones se convirtieron en realidad". Eduardo Zaplana, marzo 2006.

- "Todos podemos imaginar cuáles hubieran sido (las consecuencias) si lo que Ángel Acebes hubiera comunicado a los españoles es que se había encontrado una tarjeta de visita del Grupo Mondragón y otra de Gráficas Bilbaínas”, “en el artículo La conspiración de la pólvora avancé mi convencimiento de que la investigación del 11-M había sido “manipulada mediante la introducción de pruebas falsas (…)” y que eso implicaba la participación de miembros de los aparatos del Estado si no en la comisión del atentado, sí desde luego en su distorsión al servicio de objetivos políticos". Pedro J. Ramírez, 7 de mayo de 2006

- "El sumario se ha cerrado como se cierra una burbuja en el aire, que no resiste la más mínima presión de la realidad y del sentido común, y que podría terminar reventando en cuanto se eleve a otras instancias judiciales". "¿Por qué, inexplicablemente, se quiere ahora mirar hacia otro lado?". "La pregunta obligada es: ¿Por qué? Y lo que consigue callando ante tal aluvión de evidencias es que ese silencio pueda interpretarse como sospechoso y como cómplice". Eduardo Zaplana, 20 de julio de 2006

- "¿Y qué parece hoy el 11 M? Pues exactamente lo que dice Trashorras: un golpe de Estado perpetrado desde los Servicios de Inteligencia españoles y en el que se utilizó a traficantes de drogas y explosivos de Asturias controlados por la Policía y a traficantes de drogas y coranes de Lavapiés controlados por la Guardia Civil como mano de obra poco cualificada o simple pantalla". Federico Jiménez Losantos, 4 de septiembre de 2006

- Al Qaeda reivindica los atentados.

- Las mentiras de los agujeros negros del 11M.

- ABC responde a Ramírez y Losantos.

- La carta censurada por El Mundo a Rodríguez Ibarra.

- Pedro J. Ramírez y Jiménez Losantos mienten y manipulan.

- Las 6 versiones de Trashorras.

Tags: psoe, pp, 11m
4 comentarios

4 comentarios

  1. 15 sep 2006 | 02:18 PM # tazzie dice:

    Hola Alberto! buenas casi tardes.. volviste a La Coctelera!!

    Primero quisiera decirte que existió una cinta en la Dirección Gral de la Guardia Civil, guardada celosamente en un cajón durante 2 ó 3 años antes del 11 M, cuando el Gobierno no era el de ahora, y en esa cinta que está en manos judiciales, se ponía en antecedentes de lo que podría ocurrir, y ocurrió.

    No en balde según tu artículo, cuentas sobre los medios de comunicación, si tenemos en cuenta que es el Cuarto Poder, debe ser por algo, quizás por la manera graciosa de manipular realidades.

    No es de ahora, no.. lo practican de hace un rato.. con lo cual, ni Rajoy me va a contar lo que he vivido en presenciales, solo que yo no manejo la prensa por ejemplo.

    Ni Pedro J. Ramírez me va a lavar la neurona que me queda que encima me duele, como para cansarla con semejantes.

    Y todo esto me parece que solo es campaña para desprestigiar al actual Gobierno.. no quisiera extenderme en dar más explicaciones, de las que algunos elementos de la derecha casposa, ha dicho, y dijo a dos horas de aquella masacre, seguiran pensando que fué la ETA, que si ganó el PSOE, fué gracias a la inspiración divina, y como esa.. una jartera de sandeces más..

    Lo único que tiene es rabia por no ser los "protas" del "País de los Anillos" o como resistir en una poltrona, sin que nadie les levante.

    Un abrazo.. y sé bienvenido y bienhallado..

    ¡NO A TODA CLASE DE VIOLENCIA!
    ¡NO A LA XENOFOBIA!
    ¡CERRÉMOS GUANTÁNAMO!
    ¡INVESTIGAR CRÍMENES DE GUERRA!
    ¡APOYO A LAS PERSONAS MIGRANTES!

  2. 15 sep 2006 | 02:41 PM # jesus dice:

    Tal vez un mejor titulo para el post hubiera sido "la rentabilidad de la mentira" (quede claro que es una manera de hablar, ni tan siquiera una sugerencia).
    Porque la mentira repugna, pero tambien tiene, por desgracia sus beneficios, al menos inmediatos. No será la primera vez, que a fuerza de insistir en una falacia, de desprestigiar, sí, se pierden algunos votos, pero se ganan otros. La pregunta es: ¿es rentable la mentira? No son pocas las veces que he oido, por casualidad o en mi entorno familiar, gente que acaba creyendo en estas tesis.
    Sobre el coste de la mentira, ya lo has dicho: el descrédito de unas instituciones que ya se habian ganado, merecidamente, nuestra confianza.

  3. 15 sep 2006 | 05:15 PM # Ottinger dice:

    La verdad es que no creo, pese a lo que se dice en EL Mundo y demás medios, e incluso en esta entrada, que los ciudadanos anden preocupados por este tema. No veo a la gente halando de ello ni debatiendo ni nada por el estilo. Una vez pasen las elecciones empezará a calmarse de nuevo la cosa.

  4. 16 sep 2006 | 07:17 PM # Charlie dice:

    Vista una conspiración vistas todas (el texto no es mío, pero me parece buenísimo):
    Diez características de los defensores de las teorías de la conspiración
    1. Arrogancia.
    Ellos siempre son los investigadores, los pesquisidores, gente que trata de descubrir la verdad: los incrédulos son siempre "borregos", peleles de Polanco, Rubalcaba, etc.
    2. Persistencia.
    Siempre insisten una y otra vez sobre la conspiración, sin importar que las pruebas que presentan sean escasas o hayan sido desacreditadas. (Es más, según el mencionado punto 1, aunque les escuches 98 veces, la vez 99 si les dices "no gracias" te llamarán "borrego" de nuevo). Además carecen por completo de la capacidad de resumir y se alargan enormemente.
    3. Incapacidad de responder.
    Para ser personas que anuncian estentóreamente su determinación de cuestionarlo todo, contestan bastante mal cuando se les hacen preguntas directas sobre las afirmaciones que sostienen.
    4. Afición por ciertas frases hechas.
    Como "cui bono?" de Cicerón (de la cual se puede entender que Cicerón comprendía la importancia de tener pruebas para respaldar lo que se dice) y "una vez hemos eliminado lo imposible, lo que queda, por improbable que sea, tiene que ser la verdad". Lo que estas frases tienen en común es que son intentos de autoabsolverse ante cualquier responsabilidad de presentar evidencias positivas y sólidas: simplemente "se elimina lo imposible" (por ejemplo, digamos que el relato oficial no resiste el escrutinio) lo que significa que cualquier chifladura que se les ocurra, basada en "cui bono?" (que siempre es el gobierno) tiene que ser la verdad.
    5. Incapacidad de emplear o entender la "navaja de Occam".
    Ayudados por el punto 4, los defensores de la conspiración nunca advierten que las pequeñas inconsistencias presentes en los relatos que ellos rechazan son ínfimas comparadas con las enormes brechas en la lógica, la probabilidad y la verosimilitud de la versiones que defienden.
    6. Incapacidad de distinguir evidencias fiables de las que no lo son.
    Los conspiracionistas desconocen lo que son la revisión por pares ("peer review"), el conocimiento científico y la respetabilidad de las fuentes. El hecho de que alguien haya dicho algo alguna vez, basta para que lo reproduzcan y exijan que se responda a cualquier cosa que plantee, como si la indagación intelectual consistiera en responder a todo rumor que surja.
    7. Incapacidad de rectificar.
    Es muy raro que un conspiracionista admita que algo de lo que ha dicho ha resultado ser infundado, ya se trate de la afirmación principal o de las pruebas argüidas para apoyarla. Más bien prefieren seguir el punto 3 empleando una técnica para impedir la discusión conocida como "empantanar", que consiste en aportar muchísimo más material sin responder a las objeciones previas.
    8. Extraer conclusiones precipitadas.
    Los conspiracionistas son muy raudos en declarar que la "versión oficial" está totalmente desacreditada, sin tener ni remotamente ninguna razón para hacerlo. Esto, claro está, les permite recurrir a la frase de Conan Doyle en el punto 4.
    Pequeñas inconsistencias en el relato, pequeñas preguntas sin respuesta, pequeños problemas en la cronología, diferencias en los procedimientos con respecto a sucesos anteriores del mismo tipo, son suficientes para declarar que la "versión oficial" está definitivamente muerta. No hace falta decir que no es necesario probar que estas inconsistencias tengan relevancia, ni siquiera que existan.
    9. Utilización de conspiraciones previas para sostener sus afirmaciones.
    Este argumento invoca escándalos como los seis de Birmingham, el atentado de la estación de Bolonia, la carta de Zinoviev, la trama del GAL, etc. para intentar demostrar que su teoría de la conspiración debería ser tenida en cuenta (porque eso "ha pasado antes") No se detienen a reflexionar que las conspiraciones que ellos patrocinan son casi siempre mucho más improbables y complicadas que las auténticas con las que las quieren comparar o que el hecho de que algo no sea imposible no quiere decir que haya sucedido.
    10. La conspiración es eterna.
    Sí ¿verdad? Tan pronto como el cadáver ha aparecido y la bomba se ha desactivado, la misma gente sigue con lo suyo, insistiendo en que hay cuestiones sin resolver, con la misma insoportable verborrea. Porque la característica principal de estas personas es que carecen de la capacidad de discriminar. No sabe diferenciar una mala teoría de una buena, no saben distinguir las pruebas importantes de las irrelevantes, y tampoco saben cuando una fuente es fiable y cuando no lo es. Y por esta razón siempre dan con la misma respuesta cuando plantean la misma pregunta.

Escriba un comentario: