Aplaudir el maltrato
19 sep 06Siempre se ha dicho que el perro es el mejor amigo del hombre: este animal ofrece, entre otras cosas, protección, compañía, cariño, ayuda y fidelidad a su dueño. Hace unos días, todos los telediarios nos mostraban las imágenes de un hombre golpeando a su perro hasta la saciedad: hemos sido espectadores de una paliza brutal, propinada con toda la fuerza de la que parecía capaz el agresor y recurriendo a distintos objetos.
Denunciados los hechos, y por ello conocidos por todo el mundo, el maltratador recibe el aplauso de sus vecinos y uno no puede dejar de preguntarse si los que jalean su nombre han visto las imágenes o han mirado para otro lado, si esos aplausos no duelen tanto o más que los golpes inflingidos, si no estamos ante personas que actúan peor que los animales. Porque el perro ni insulta, ni arremete, ni amenaza a su maltratador: solo se encoge y llora desesperado; chilla, pero no ataca; abre la boca, pero no muerde; intenta escapar, pero no puede.
Nada justifica el maltrato a un animal, sea o no racional: el aplauso ensordecedor de estos ciegos no solo escapa a la razón, sino que les convierte en cómplices de la violencia y la sinrazón.