Qué bonita y qué alegre fue la manifestación convocada por el partido popular contra el gobierno de España: la experiencia fue tan placentera que Mariano Rajoy ha decidido cancelar los actos de partido previstos para ese día e irse a Pamplona para manifestarse en contra de la anexión de Navarra: cualquier persona de bien sabe que esa anexión es el precio político que pagará el gobierno de Zapatero a ETA por dejar de matar, eso y la autodeterminación de Euskadi, por mucho que él diga lo contrario una y otra vez en el Parlamento. ¿Qué persona sensata puede confiar en una persona que pide permiso en el Parlamento para dialogar con ETA si hay un cese de la violencia, o que preside un gobierno en cuya legislatura llevamos 3 muertos por culpa de esta banda terrorista?.

Menos mal que nos queda Rajoy: él sí que sabe defender la verdad, la cordura, la unidad y sobre todo España, esta nación una, grande y libre que le aclamó como Presidente por las calles de Madrid y próximamente lo hará en las de Pamplona... Es lógico y normal que ante tantos gritos de “Presidente, Presidente”, Rajoy califique la manifestación del pasado día 10 de marzo como lo más bonito que vio en su vida democrática.

También debió de ser un día hermoso aquel en el que Aznar le entregó su bastón de mando: qué bien expresaba sus emociones en aquella entrevista con Urdaci, gran ejemplo de veracidad y de rigor informativo; qué tiempos aquellos en los que pudimos contemplar a un Rajoy pletórico ante su nombramiento como sucesor al frente del PP y del gobierno de este país; qué tiempos aquellos en los que el paso por las urnas parecía una mera formalidad para certificar lo que “el milagro” salvador de la patria había decidido para su amada España.

Pero no hablemos del pasado, sino del presente, de esta alegría recuperada que invade a un Rajoy que no llegó a Presidente porque existió una conspiración para que así fuese: esos cobardes, resentidos, torpes y traidores le arrebataron la sonrisa el 14 de marzo de hace ya tres años, pero Mariano vuelve a sonreír gracias a las cesiones que el gobierno de Zapatero está haciendo a ETA y al abismo al que este “bobo solemne” está llevando a nuestro país en todos los ámbitos.

Cuánta razón tienes Mariano, para ser Presidente debería exigirse algo más que ser mayor de edad: debería exigirse ser tener barba, ser registrador de la propiedad y presidente del partido popular. Y a los ciudadanos también habría que exigirles algo para que no vuelva a frustrase la esperanza de tener al Presidente que España se merece: tomarse la pastilla azul antes de ir a votar, porque ya sabemos a donde nos llevaría tomarnos la roja.