No sé tú
21 jun 07No sé tú, pero yo estoy saturado: no hay día en que no se hable de ETA en las tertulias políticas de radio y televisión, día en que cierta prensa no se escandalice cínicamente con lo que hace una década aplaudió. Da igual que en los años 70 y 80 hubiese momentos en que los terroristas asesinaban a un centenar de personas al año mientras en los últimos cuatro han sido tres los que han perdido la vida, que entonces casi nadie estuviese con las víctimas y hoy todos nos solidaricemos con su dolor, que los entierros se realizasen en la clandestinidad y hoy se acompañen del rechazo de la ciudadanía manifestado en las calles. Da igual, todo eso da igual para afirmar, sin ruborizarse, que ETA está más fuerte que nunca. No sé tú, pero yo estoy cansado de que determinados políticos solo tengan sentido de Estado cuando ocupan el gobierno, harto de que se gestione el dolor de las víctimas con fines electorales, muy harto de que se asimile nacionalismo con terrorismo. No sé tú, pero yo no dejo de preguntarme cómo se puede exigir a los violentos que dejen las armas para hacer política cuando se demoniza a los nacionalistas que condenan la violencia y utilizan democráticamente la palabra para defender su ideología y sus aspiraciones políticas: ¿acaso Nafarroa Bai o el PNV no son partidos tan democráticos como el PSOE o el PP? ¿Acaso no condenan todos y cada uno de los atentados de ETA? ¿Cómo se puede apelar al cumplimiento de la Constitución temiendo a su disposición transitoria cuarta o su mismísimo título octavo? ¿Cómo vamos a conseguir el fin de la violencia si la valentía, la prudencia y la responsabilidad política y mediática valen menos que los beneficios electorales y económicos? ¿Cómo no vamos a estar hartos de ciertos políticos y medios de comunicación cuando, más que ciudadanos, solo somos votos, lectores y oyentes? No sé tú, no sé ellos, pero yo quiero vivir en paz.