La fuerza de ETA
7 mar 08Matar es fácil para aquel que siente el más absoluto de los desprecios por la vida: ojalá pudiéramos impedirlo con la misma facilidad, pero no es así. A lo largo de estos cuatro años hemos sido testigos de la desunión entre los ciudadanos, entre las víctimas y entre los políticos en un tema de Estado como es el de la lucha antiterrorista, una desunión que ha tenido su germen en el “todo vale” por recuperar el poder. Todos, excepto quienes apoyan a los asesinos, anhelamos el fin de ETA: unos hablan de “derrota”, otros de “fin del terrorismo”, algunos prefieren calificarlo de “desaparición de la banda terrorista”, pero el objetivo y el deseo son los mismos, que nadie más pierda la vida por la sinrazón de quienes no saben defender sus ideas si no es empuñando un arma.