En enero de 2008 hubo quien dijo que la economía española "iba mal", que España estaba en crisis. Tras escuchar este mensaje “catastrofista” se dejaron oír las voces de banqueros y empresarios que no solo respaldaban la política económica del gobierno y sus previsiones, sino que auguraban buenas perspectivas para el presente año. En las semanas posteriores los dos partidos políticos con posibilidades de gobernar ofrecieron a los ciudadanos sus programas electorales. También entonces hubo quien, analizando las previsiones y promesas del contrario, se atrevió a acusarle de "mentiroso" y a afirmar que estaba "engañando a los españoles".

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