"No se recuerda a un socialista entrando esposado a declarar", he leído en el editorial de un diario que se hace llamar EL IMPARCIAL. Ya se sabe: el que no se recuerde no significa que no haya ocurrido, aunque haya quien se empeñe en afirmar lo contrario. Y mientras algunos periodistas prefieren opinar a informar, Mariano Rajoy nos ofrece una nueva lección de amnesia selectiva y doble moral, auténticos síntomas de su alergia a la memoria histórica más reciente de nuestro país. A no ser que, reconectadas las neuronas, estas detenciones, fotografiadas y televisadas en su día, también le parezcan, ahora, infames.

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